Daddy Yankee: “Sigueme y Te Sigo” partió de una frase de las redes sociales

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Fue hace una década atrás cuando el puertorriqueño Daddy Yankee selló su fama internacional con “Gasolina”. El tema estaba incluido en Barrio fino, un álbum de colección que terminó redefiniendo el reggaeton y la música urbana del momento.

Desde entonces Daddy Yankee no ha hecho más que reforzar una carrera ejemplar y elevarse a la categoría de un cantautor de estilo vivencial y directo. Los números respaldan su éxito: ha vendido más de 10 millones de discos y una docena de sus canciones figuraron en los primeros lugares del Billboard. También ha sido incluido, en más de una oportunidad, en la lista de los latinos más influyentes, como CNN y Time.

Este año Daddy Yankee comenzó a participar como jurado en la competencia de canto La Voz Kids, de Telemundo. También prepara los últimos detalles de una gira europea y una presentación, el 19 de abril a las 6 pm, en el primer Food & Wine Festival, en Busch Gardens. Sobre éste y otros temas Daddy Yankee conversó telefónicamente con un medio de Tampa, desde Miami.

Uno de tus trabajos más recientes fue King Daddy, un disco lanzado sólo en plataformas digitales y que debutó en la lista Top 10 de Billboard. Lo mismo hiciste con “Sígueme y Te Sigo”, tu sencillo más reciente. ¿Te acomoda mejor el formato digital?

Me gusta la tendencia digital y creo que es bueno que nuestro público latino le entre de lleno a las plataformas y presentaciones digitales, porque cuando lo comparamos con las ventas a nivel americano, quedamos todavía un poco atrás. Muchos de nosotros seguimos buscando el CD, pero la tendencia y la revolución digital son el presente. Nos encantaría que todas las masas que compran CD tengan la oportunidad de comprar digitalmente y que aprendan más de esta tecnología.

¿Quedaste satisfecho con el resultado de Kind Daddy?

Es un disco que superó las expectativas porque fue un álbum directo al público y a las redes sociales. Fue nominado para un premio en los Grammy’s y una de sus canciones entró en la categoría “Mejor canción del año”. Eso para mí fue un gran logro.

Hablemos de “Sígueme y Te Sigo”, la canción más reciente de tu cosecha.

Es un tema bien pegajoso y de mucho ritmo que partió de una frase en las redes sociales y que nadie la había tomado. Le dimos una nueva definición, y el resultado ha sido un tema con alegría, con rumba, un tema que despierta la energía que uno tiene.

Hace casi 11 años escuchábamos por primera vez “Gasolina”. ¿Cómo vez esa época, ahora que tienes más experiencia y madurez artística?

“Gasolina” y Barrio fino fueron catalizadores de nuestro género. Fue, no sólo, el éxito de un artista o de una canción, sino también el éxito y la fuerza para todo un movimiento y un nuevo estilo de vida urbana. Desde entonces el reggaeton ha evolucionado y lo ha hecho bien. La cultura urbana tiene muchos colores y artistas que salen de distintos países, como República Dominicana, Colombia, Venezuela y Chile. A lo que me refiero es que la influencia urbana es muy grande y viene con el agregado de diferentes culturas.

Tu presentación en el programa La Voz Kids le ha dado un nuevo giro a tu carrera. ¿Qué te animó a formar parte del programa?

Me da la oportunidad de compartir mis experiencias con todos los talentos y especialmente con los niños. El poder dejar un legado entre ellos y darle algunas enseñanzas dentro de sus carreras es importante. Los participantes acceden a una experiencia que no todo el mundo tiene, una experiencia que es contar con un entrenador. Para mí es algo nuevo y refrescante. Al mismo tiempo es algo que representa un reto y que me saca de la rutina. Definitivamente La Voz Kids es eso, algo que nunca he hecho. Me encantan los retos y estar haciendo algo nuevo todo el tiempo. También es una oportunidad de acercarme más, porque viajo mucho y todo el tiempo estoy de gira, grabando y atendiendo el sello disquero. Además mis fans me estaban pidiendo más presencia en la televisión. Uno lee los comentarios y esa crítica constructiva estaba todo el tiempo a flote. Tenía que estar más activo en la televisión y así lo estamos haciendo.

A mediados de este año viajarás a Francia y Luxemburgo para dar una serie de conciertos. ¿Qué tal ha sido la experiencia de entrar al mercado europeo?

Ha sido una experiencia muy buena y vamos por el cuarto año consecutivo. Gracias a las redes sociales, Daddy Yankee se ha convertido en un artista más que conocido por allá. Me gusta mucho el recibimiento que tengo en Europa, porque ellos (los europeos) esperan que traigas y presentes tu estilo latino. Lo que cambia es, quizá, la manera en que me dirijo. Tengo que usar más inglés, pero la música es un lenguaje universal: lo mismo sienten los europeos por este servidor, que en cualquier otra parte. Una vez que escuchan el ritmo, nuestro ritmo, ellos lo aman.

En menos de dos semanas estarás en el primer Food & Wine Festival, de Busch Gardens. ¿Cómo te sientes?

Estoy muy ansioso de compartir con todo el mundo y tener la oportunidad de representar a mi gente en este gran evento. Están todos invitados porque, como te decía, es un evento que me da la posibilidad de sacar todo el orgullo latino y pasarla bien.

Por Demanda Popular Maluma Lanza Su Nuevo Sencillo “El Tiki”

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 La canción que ha causado furor en las redes ya está disponible en tiendas digitales Maluma, el ídolo juvenil de la música latina urbana, estrena su nuevo sencillo “El Tiki” respondiendo al furor viral generado por un pedacito de la canción en las redes. Los fans ya pueden descargar “El Tiki”

Todo comenzó hace sólo tres semanas cuando el artista postéo en Instagram un video de si mismo bailando el coro de una canción que estaba produciendo en el estudio. A partir de ese momento se dispararon las redes con videos de fans de todas las edades bailando #ElTiki, desde señoras mayores a canchas escolares colmadas de chicos convocados para moverse al ritmo de #ElTikideMaluma. . . recalcando el gran poder de convocatoria del joven artista.

Fascinado y agradecido con la reacción popular Maluma decidió lanzar la canción y además incluir a sus fans en el “lyric video” de “El Tiki”. Para todos los detalles de cómo participar, vaya a: eltiki.malumamusik.com.

Maluma es el primer y único cantante latino masculino en superar los 3 millones de seguidores en Instagram. Esta cifra se le suma a más de 12.3 millones de fans en Facebook y 1.8 millones en Twitter y más de 400 millones de reproducciones en su canal oficial de YouTube. La popularidad del joven ídolo ha estallado en su país natal de Colombia así como a través de Sudamérica donde se ha enfocado en sus primeros años de carrera con sus giras de concierto así como con su participación en la televisión como el entrenador ganador en el programa líder en ratings, La Voz Kids Colombia, y también conductor de la gala Kids’ Choice Colombia.

Maluma firmó recientemente con Sony Music US Latin, lo cual lo ayudará a cumplir una de sus metas . . . enfocarse de lleno en conquistar los Estados Unidos y demás mercados claves para continuar su desarrollo como artista a nivel global.

Actualmente Maluma está dándole los toques finales a su próxima producción discográfica Pretty Boy/Dirty Boy, la cual se lanzará éste verano.

El cansancio de los sacerdotes es incienso que sube al cielo

Ciudad del Vaticano (AICA): El Santo Padre presidió esta mañana, Jueves Santo, la Misa Crismal en la Basílica Vaticana; liturgia que se celebra en este día en todas las catedrales presidida por su obispo o arzobispo. Durante la homilía, el Pontífice reflexionó sobre “el cansancio” de los sacerdotes. “La tarea de ungir al pueblo fiel es dura; nos lleva al cansancio y a la fatiga”, afirmó Francisco, agregando que “lo experimentamos en todas sus formas: desde el cansancio habitual de la tarea apostólica cotidiana hasta el de la enfermedad y la muerte e incluso hasta la consumación en el martirio”. “Pero nuestro cansancio, queridos sacerdotes, es como el incienso que sube silenciosamente al cielo. Nuestro cansancio, va directo al corazón del Padre”, subrayó el Papa.

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ANSA

El Santo Padre presidió esta mañana, Jueves Santo, la Misa Crismal en la Basílica Vaticana; liturgia que se celebra en este día en todas las catedrales presidida por su obispo o arzobispo.

Durante la Celebración Eucarística, -concelebrada por cardenales, obispos y presbíteros, tanto diocesanos como religiosos- los sacerdotes renovaron las promesas sacerdotales, se bendijo el óleo de los enfermos, el óleo de los catecúmenos y el Crisma. Después de la celebración los óleos se llevaron a la catedral de Roma, San Juan de Letrán, desde donde se distribuirán a los sacerdotes de la diócesis romana para la administración de los sacramentos durante el año.

Durante la homilía, el Pontífice reflexionó sobre “el cansancio” de los sacerdotes.

Si el Señor piensa y se preocupa tanto en cómo ayudar a los sacerdotes, “es porque sabe que la tarea de ungir al pueblo fiel es dura; nos lleva al cansancio y a la fatiga”, afirmó, asegurando que “lo experimentamos en todas sus formas: desde el cansancio habitual de la tarea apostólica cotidiana hasta el de la enfermedad y la muerte e incluso hasta la consumación en el martirio”.

“Pienso mucho y ruego a menudo, especialmente cuando el cansado soy yo”, indicó Francisco. “y nuestro cansancio, queridos sacerdotes, es como el incienso que sube silenciosamente al cielo. Nuestro cansancio -observó- va directo al corazón del Padre”.

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EFE

Francisco reflexionó sobre los tipos de cansancios de los sacerdotes:

En primer lugar está “el cansancio de la gente, de las multitudes”. Este cansancio, es bueno, dijo Francisco, está lleno de frutos y de alegría. Es el cansancio, agregó, del sacerdote con olor a oveja”.

El segundo cansancio agregó el Pontífice es “el de los enemigos”. El Papa advirtió que “el demonio y sus secuaces no duermen y, como sus oídos no soportan la Palabra, trabajan incansablemente para acallada o tergiversarla”. Así, el Pontífice explicó que “no sólo se trata de hacer el bien, con toda la fatiga que conlleva, sino que hay que defender al rebaño y defenderse uno mismo contra el mal”.

Finalmente Francisco se refirió al “cansancio de uno mismo”. Es quizás el más peligroso, reconoció, es más “auto-referencial”, es “la desilusión de uno mismo pero no mirada de frente, con la serena alegría del que se descubre pecador y necesitado de perdón: éste pide ayuda y va adelante”.

El Santo Padre concluyó recordando que la imagen más honda y misteriosa de cómo trata el Señor el cansancio pastoral, es el lavatorio de los pies. “El Señor nos lava y purifica de todo lo que se acumuló en nuestros pies por seguirlo. Eso es sagrado. Por último, el Papa invitó a pedir la gracia de aprender a estar cansados, pero “bien cansados!”

Homilía del Santo Padre en la Misa Crismal
“Lo sostendrá mi mano y le dará fortaleza mi brazo” (Sal 88,22), así piensa el Señor cuando dice para sí: “He encontrado a David mi servidor y con mi aceite santo lo he ungido” (v. 21). Así piensa nuestro Padre cada vez que “encuentra” a un sacerdote. Y agrega más: “Contará con mi amor y mi lealtad. Él me podrá decir: Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva” (v. 25.27).

Es muy hermoso entrar, con el Salmista, en este soliloquio de nuestro Dios. Él habla de nosotros, sus sacerdotes, sus curas; pero no es realmente un soliloquio, no habla solo: es el Padre que le dice a Jesús: “Tus amigos, los que te aman, me podrán decir de una manera especial: “Tú eres mi Padre” (cf. Jn 14,21). Y, si el Señor piensa y se preocupa tanto en cómo podrá ayudarnos, es porque sabe que la tarea de ungir al pueblo fiel es dura; nos lleva al cansancio y a la fatiga. Lo experimentamos en todas sus formas: desde el cansancio habitual de la tarea apostólica cotidiana hasta el de la enfermedad y la muerte e incluso a la consumación en el martirio.

El cansancio de los sacerdotes… ¿Saben cuántas veces pienso en esto: en el cansancio de todos ustedes? Pienso mucho y ruego a menudo, especialmente cuando el cansado soy yo. Rezo por los que trabajan en medio del pueblo fiel de Dios que les fue confiado, y muchos en lugares muy abandonados y peligrosos. Y nuestro cansancio, queridos sacerdotes, es como el incienso que sube silenciosamente al cielo (cf. Sal 140,2; Ap 8,3-4). Nuestro cansancio va directo al corazón del Padre.

Estén seguros que la Virgen María se da cuenta de este cansancio y se lo hace notar enseguida al Señor. Ella, como Madre, sabe comprender cuándo sus hijos están cansados y no se fija en nada más. “Bienvenido. Descansa, hijo mío. Después hablaremos… ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?”, nos dirá siempre que nos acerquemos a Ella (cf. Evangelii gaudium, 28,6). Y a su Hijo le dirá, como en Caná: “No tienen vino”.

Sucede también que, cuando sentimos el peso del trabajo pastoral, nos puede venir la tentación de descansar de cualquier manera, como si el descanso no fuera una cosa de Dios. No caigamos en esta tentación. Nuestra fatiga es preciosa a los ojos de Jesús, que nos acoge y nos pone de pie: “Vengan a mí cuando estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré” (Mt 11,28). Cuando uno sabe que, muerto de cansancio, puede postrarse en adoración, decir: “Basta por hoy, Señor”, y claudicar ante el Padre; uno sabe también que no se hunde sino que se renueva porque, al que ha ungido con óleo de alegría al pueblo fiel de Dios, el Señor también lo unge, “le cambia su ceniza en diadema, sus lágrimas en aceite perfumado de alegría, su abatimiento en cánticos” (Is 61,3).

Tengamos bien presente que una clave de la fecundidad sacerdotal está en el modo como descansamos y en cómo sentimos que el Señor trata nuestro cansancio. ¡Qué difícil es aprender a descansar! En esto se juega nuestra confianza y nuestro recordar que también somos ovejas. Pueden ayudarnos algunas preguntas a este respecto.

¿Sé descansar recibiendo el amor, la gratitud y todo el cariño que me da el pueblo fiel de Dios? O, luego del trabajo pastoral, ¿busco descansos más refinados, no los de los pobres sino los que ofrece el mundo del consumo? ¿El Espíritu Santo es verdaderamente para mí “descanso en el trabajo” o sólo aquel que me da trabajo? ¿Sé pedir ayuda a algún sacerdote sabio? ¿Sé descansar de mí mismo, de mi auto-exigencia, de mi auto-complacencia, de mi auto-referencialidad? ¿Sé conversar con Jesús, con el Padre, con la Virgen y San José, con mis santos protectores amigos para reposarme en sus exigencias — que son suaves y ligeras —, en sus complacencias —a ellos les agrada estar en mi compañía—, en sus intereses y referencias —a ellos sólo les interesa la mayor gloria de Dios—? ¿Sé descansar de mis enemigos bajo la protección del Señor? ¿Argumento y maquino yo solo, rumiando una y otra vez mi defensa, o me confío al Espíritu que me enseña lo que tengo que decir en cada ocasión? ¿Me preocupo y me angustio excesivamente o, como Pablo, encuentro descanso diciendo: “Sé en Quién me he confiado”(2 Tm 1,12)?

Repasemos un momento las tareas de los sacerdotes que hoy nos proclama la liturgia: llevar a los pobres la Buena Nueva, anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. E Isaías agrega: curar a los de corazón quebrantado y consolar a los afligidos.

No son tareas fáciles, exteriores, como por ejemplo el manejo de cosas — construir un nuevo salón parroquial, o delinear una cancha de fútbol para los jóvenes del Oratorio—; las tareas mencionadas por Jesús implican nuestra capacidad de compasión, son tareas en las que nuestro corazón es “movido” y conmovido. Nos alegramos con los novios que se casan, reímos con el bebé que traen a bautizar; acompañamos a los jóvenes que se preparan para el matrimonio y a las familias; nos apenamos con el que recibe la unción en la cama del hospital, lloramos con los que entierran a un ser querido… Tantas emociones, si hablamos con el corazón abierto, tanto afecto, fatigan el corazón del Pastor. Para nosotros sacerdotes las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les está pasando en su corazón; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, y es conmovido y hasta parece comido por la gente: “Tomen y coman”. Esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jesús cuando va atendiendo a su pueblo fiel: “tomen y coman, tomen y beban…”. Y así nuestra vida sacerdotal se va entregando en el servicio, en la cercanía al pueblo fiel de Dios… que siempre cansa.

Quisiera ahora compartir con ustedes algunos cansancios en los que he meditado.

Está el que podemos llamar “el cansancio de la gente, de las multitudes”: para el Señor, como para nosotros, era agotador —lo dice el evangelio—, pero es cansancio del bueno, cansancio lleno de frutos y de alegría. La gente que lo seguía, las familias que le traían sus niños para que los bendijera, los que habían sido curados, que venían con sus amigos, los jóvenes que se entusiasmaban con el Rabí, no le dejaban tiempo ni para comer. Pero el Señor no se hastiaba de estar con la gente. Al contrario, parecía que se renovaba (cf. Evangelii gaudium, 11). Este cansancio en medio de nuestra actividad suele ser una gracia que está al alcance de la mano de todos nosotros, sacerdotes (cf. ibíd., 279). iQué bueno es esto: la gente ama, quiere y necesita a sus pastores! El pueblo fiel no nos deja sin tarea directa, salvo que uno se esconda en una oficina o ande por la ciudad en un auto con vidrios polarizados. Y este cansancio es bueno, es sano. Es el cansancio del sacerdote con olor a oveja, pero con sonrisa de papá que contempla a sus hijos o a sus nietos pequeños. Nada que ver con esos que huelen a perfume caro y te miran de lejos y desde arriba (cf. ibíd., 97). Somos los amigos del Novio, esa es nuestra alegría. Si Jesús está pastoreando en medio de nosotros, no podemos ser pastores con cara de vinagre, quejosos ni, lo que es peor, pastores aburridos. Olor a oveja y sonrisa de padres… Sí, bien cansados, pero con la alegría de los que escuchan a su Señor decir: “Venid a mí, benditos de mi Padre” (Mt 25,34).

También se da lo que podemos llamar “el cansancio de los enemigos”. El demonio y sus secuaces no duermen y, como sus oídos no soportan la Palabra, trabajan incansablemente para acallada o tergiversarla. Aquí el cansancio de enfrentarlos es más arduo. No sólo se trata de hacer el bien, con toda la fatiga que conlleva, sino que hay que defender al rebaño y defenderse uno mismo contra el mal (cf. Evangelii gaudium, 83). El maligno es más astuto que nosotros y es capaz de tirar abajo en un momento lo que construimos con paciencia durante largo tiempo. Aquí necesitamos pedir la gracia de aprender a neutralizar: neutralizar el mal, no arrancar la cizaña, no pretender defender como superhombres lo que sólo el Señor tiene que defender. Todo esto ayuda a no bajar los brazos ante la espesura de la iniquidad, ante la burla de los malvados. La palabra del Señor para estas situaciones de cansancio es: “No teman, yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

Y por último —para que esta homilia no los canse— está también “el cansancio de uno mismo” (cf. Evangelii gaudium, 277). Es quizás el más peligroso. Porque los otros dos provienen de estar expuestos, de salir de nosotros mismos a ungir y a pelear (somos los que cuidamos). Este cansancio, en cambio, es más auto-referencial; es la desilusión de uno mismo pero no mirada de frente, con la serena alegría del que se descubre pecador y necesitado de perdón: este pide ayuda y va adelante. Se trata del cansancio que da el “querer y no querer”, el haberse jugado todo y después añorar los ajos y las cebollas de Egipto, el jugar con la ilusión de ser otra cosa. A este cansancio, me gusta llamarlo “coquetear con la mundanidad espiritual”. Y, cuando uno se queda solo, se da cuenta de que grandes sectores de la vida quedaron impregnados por esta mundanidad y hasta nos da la impresión de que ningún baño la puede limpiar. Aquí sí puede haber cansancio malo. La palabra del Apocalipsis nos indica la causa de este cansancio: “Has sufrido, has sido perseverante, has trabajado arduamente por amor de mi nombre y no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor” (2,3-4). Sólo el amor descansa. Lo que no se ama cansa y, a la larga, cansa mal.

La imagen más honda y misteriosa de cómo trata el Señor nuestro cansancio pastoral es aquella del que “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1): la escena del lavatorio de los pies. Me gusta contemplarla como el lavatorio del seguimiento. El Señor purifica el seguimiento mismo, él se “involucra” con nosotros (cf. Evangelii gaudium, 24), se encarga en persona de limpiar toda mancha, ese mundano smog untuoso que se nos pegó en el camino que hemos hecho en su nombre.

Sabemos que en los pies se puede ver cómo anda todo nuestro cuerpo. En el modo de seguir al Señor se expresa cómo anda nuestro corazón. Las llagas de los pies, las torceduras y el cansancio son signo de cómo lo hemos seguido, por qué caminos nos metimos buscando a sus ovejas perdidas, tratando de llevar el rebaño a las verdes praderas y a las fuentes tranquilas (cf. ibíd. 270). El Señor nos lava y purifica de todo lo que se ha acumulado en nuestros pies por seguirlo. Eso es sagrado. No permite que quede manchado. Así como las heridas de guerra él las besa, la suciedad del trabajo él la lava.

El seguimiento de Jesús es lavado por el mismo Señor para que nos sintamos con derecho a estar “alegres”, “plenos”, “sin temores ni culpas” y nos animemos así a salir e ir “hasta los confines del mundo, a todas las periferias”, a llevar esta buena noticia a los más abandonados, sabiendo que él está con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,21). Y por favor pidamos la gracia de aprender a estar cansados, pero bien cansados!

“Lonesome Street”, nuevo video de Blur

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Por: Itzel Cisneros

A pocas semanas de estrenar su nuevo material The Magic Whip el próximo 27 de abril, Blur estrena el video de la canción “Lonesome Street”.

El video fue dirigido por Ben Reed y se los dejamos a continuación: